jueves, 24 de marzo de 2016

La LAU no aplica a las plazas de garaje

En los civiles 71 y 72 se estudia la Ley de Arrendamientos Urbanos. Una cosa curiosa que se puede comentar en cualquiera de los dos temas es que la LAU no aplica a las plazas de garaje. Yo en mis temas no lo comentaba pero acabo de leer una Resolución de la DGRN (de 12 de febrero de 2016, BOE de 10 de marzo de 2016) que dice así:

"(...) la doctrina no es concorde en el tema de si los arrendamientos de plazas de aparcamiento se aplica la Ley de Arrendamientos Urbanos, o, por no aplicarse la misma, se rige por las normas generales del Código Civil.

Una primera corriente doctrinal entiende que el arrendamiento de plazas de aparcamiento está incluido en los arrendamientos para uso distinto de vivienda regulados en la Ley, por entender que la clasificación del artículo 1 es omnicomprensiva. Ahora bien, incluso dentro de esta tesis, puesto que para que exista arrendamiento urbano el artículo 2 de la misma Ley exige que se trate de una edificación, se precisa que la plaza de aparcamiento constituya una edificación, lo que traería como consecuencia que tal tipo de arrendamiento estaría sujeto a la Ley si está situado en un conjunto edificado, o se halla él mismo edificado y se regiría por el Código Civil si estuviera al aire libre, lo cual, si bien parece propiciado por los términos literales de la Ley, lleva a conclusiones absurdas, puesto que habría que distinguir: arrendamientos de plazas que sean accesorios del arrendamiento de una vivienda, que se regirían por las normas del arrendamiento de vivienda, los de plazas sitas dentro de una construcción, o construidas ellas mismas y no accesorias del arrendamiento de una vivienda, que se regirían por las normas del arrendamiento distinto de vivienda, y los arrendamientos dentro de un solar o terreno no construido, que se regirían por el Código Civil.

Por ello, debe concluirse que el arrendamiento de plazas de garaje no está sometido a la Ley de Arrendamientos Urbanos, salvo en el caso de que el arrendamiento de la plaza sea accesorio del de la vivienda, y ello porque, a los efectos de la misma debe considerarse que tales plazas de garaje no constituyen edificación –ya que en ellas la edificación es algo accesorio, siendo lo esencial la posibilidad de guardar un vehículo; tales plazas de aparcamiento no se hallan enumeradas en los supuestos de arrendamiento para uso distinto de vivienda a que se refiere el artículo 3.2 de la Ley –siquiera esta enumeración sea ejemplificativa–, ni en la Exposición de Motivos de la Ley cuando dice (apartado 3) que “la ley abandona la distinción tradicional entre arrendamientos de vivienda y arrendamientos de locales de negocio y asimilados para diferenciar entre arrendamientos de vivienda, que son aquellos dedicados a satisfacer la necesidad de vivienda permanente del arrendatario, su cónyuge o sus hijos dependientes, y arrendamientos para usos distintos al de vivienda, categoría ésta que engloba los arrendamientos de segunda residencia, los de temporada, los tradicionales de local de negocio y los asimilados a éstos”.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Impacto de la STS sobre la Orden EHA/2899/2011 en los temas

Acabo de leer en prensa que el Tribunal Supremo ha confirmado la nulidad de los incisos 3 y 4 del artículo 30 de la Orden EHA/2899/2011, de 28 de octubre, de transparencia y protección del cliente de servicios bancarios.

Esta era una orden que yo citaba en el antiguo civil 81. No tengo hechos los temas del nuevo programa pero parece que ahora tendrá que comentarse el asunto en el nuevo civil 77. 

Quizás también quepa mencionar la sentencia en la "breve referencia a la legislación de protección de los consumidores en materia de hipoteca" que recoge el nuevo hipotecario 48. Al ser una "breve referencia" no estoy seguro.

Ánimo.

Actualización 10.03.2016

Apunta PCM en los comentarios que no se ha declarado la nulidad de todo el inciso 3 sino de una parte. En el comentario aporta un enlace a la sentencia y reproduce los incisos relevantes. Aprovecho para señalar que la sentencia reflota la polémica que se explicaba en el epígrafe "control de legalidad" del antiguo notarial 3 y que ahora se comenta en el nuevo notarial 2.

Gracias, PCM.

Actualización 21.03.2016

No tengo el nuevo programa tan controlado como el antiguo y por eso no me había dado cuenta de que el nuevo hipotecario 52 incluye un epígrafe titulado "el control notarial de transparencia en los préstamos hipotecarios".

Me parece imprescindible mencionar (también) aquí la Orden del 2011 y la sentencia que ha dado lugar a este post.

Ánimo.

viernes, 8 de enero de 2016

El 1329 CC es inaplicable

Hay tres o cuatro opositores (no sólo a notarías) que me han planteado la misma cuestión: ¿para qué sirve ahora el 1329 CC? Creo que para nada.

El 1329 CC dice: "El menor no emancipado que con arreglo a la Ley pueda casarse podrá otorgar capitulaciones, pero necesitará el concurso y consentimiento de sus padres o tutor, salvo que se limite a pactar el régimen de separación o el de participación".

¿Hay algún menor no emancipado que con arreglo a la Ley pueda casarse? Antes de la reforma de 2015 sí, porque el 48 CC permitía contraer matrimonio, con dispensa judicial, a partir de los 14 años. Es decir, teníamos a un menor no emancipado que podía casarse. El sistema se completaba con el 316 CC: "El matrimonio produce de derecho la emancipación".

En 2015 ha cambiado el asunto. El 48 CC se ha modificado y ya no se prevé la dispensa de edad. Ahora, para casarse, hay que estar emancipado, sin duda. Por eso se ha derogado el 316 CC (ya no es necesario que el matrimonio produzca la emancipación). ¿Entonces, "el menor no emancipado que con arreglo a la Ley pueda casarse" quién es? Pues no se me ocurre.

Por tanto, a todos los que os estáis planteando esto, un mensaje: "no estáis solos".

Ánimo.

P. S. Entiendo que elevar la edad mínima para casarse plantea problemas de derecho internacional privado y de derecho interregional. Concretamente, estoy pensando en Aragón, donde el actual artículo 199 del Código del Derecho Foral se refiere al matrimonio de los mayores de 14 años. ¿Ha quedado afectada esta norma por el legislador estatal? ¿Es la edad para contraer matrimonio de competencia exclusiva estatal? Intuyo que sí. Por otro lado, si un derecho foral permite contraer matrimonio a un chaval de 14 años parece que también deberá permitirse al extranjero cuya ley personal lo permita (¡no será contraria al orden público una práctica admitida por el derecho foral!). Pero vamos, que estas cuestiones y otras parecidas van más allá de lo que pretendía con este post.

domingo, 3 de enero de 2016

Actualizaciones de octubre, noviembre y diciembre de 2015

Con el programa viejo todavía en la cabeza era capaz de detectar rápidamente si una nueva norma en el BOE hubiera tenido impacto en mis temas. Ahora que ha cambiado el programa estoy algo perdido.

En esta entrada comenté las leyes de 2015 que tenían impacto en el segundo ejercicio, conforme al programa antiguo y centrándome en lo que entrara en vigor el 13 de octubre (inicio del segundo ejercicio). Convendría repasarlas para comprobar el impacto en todos los temas conforme al nuevo programa.

Aquí voy a comentar las normas relevantes aparecidas desde aquel post. Veamos:
  • Ley 44/2015, de 14 de octubre, de Sociedades Laborales y Participadas. Las sociedades laborales se tratan en el mercantil 29. 
  • Ley 45/2015, de 14 de octubre, de Voluntariado. Sin impacto.
  • Ley 46/2015, de 14 de octubre, por la que se modifica la Ley 39/2007, de 19 de noviembre, de la carrera militar. Sin impacto.
  • Ley 47/2015, de 21 de octubre, reguladora de la protección social de las personas trabajadoras del sector marítimo-pesquero. Sin impacto.
  • Real Decreto 949/2015, de 23 de octubre, por el que se aprueba el Reglamento del Registro Nacional de Asociaciones. Las asociaciones se estudian en el civil 17.
  • Real Decreto Legislativo 4/2015, de 23 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Mercado de Valores. Impacta, claro, en los mercantiles 39 y 41, pero hay más. El "famoso" artículo 108 LMV se ha convertido en el 314 TRLMV que hay que mencionar en el fiscal 23 (transmisión de valores). El artículo 12 TRLMV equipara la inscripción de la prenda al desplazamiento posesorio del título, lo que puede comentarse en el mercantil 38 (prenda de valores negociables).
  • Real Decreto Legislativo 5/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto Básico del Empleado Público. Nada relevante.
  • Real Decreto Legislativo 6/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial. Nada. No toca el Real Decreto Legislativo 8/2004, de 29 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor que sí se citará en materia de responsabilidad objetiva en el civil 83.
  • Real Decreto Legislativo 7/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana. Importante, claro, para sustituir las referencias a Real Decreto Legislativo 2/2008, de 20 de junio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Suelo y a la Ley 8/2013, de 26 de junio, de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas. Hay que revisar, por lo menos, civil 30, 31 y 32 (urbanismo), civil 49 (derecho de superficie), hipotecario 15 (concepto de finca, art. 26), 31 y 32 (relación del Registro con el urbanismo). Parece que ha desaparecido del hipotecario 38 el derecho de retorno (art. 19).
  • Real Decreto Legislativo 8/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social. Nada relevante para los temas.
  • Ley 48/2015, de 29 de octubre, de Presupuestos Generales del Estado para el año 2016. Destaca que, para el 2016, se mantiene el Impuesto sobre el Patrimonio, que se trata en el fiscal 9. No creo que nadie mencione la nueva escala por transmisiones y rehabilitaciones de grandezas y títulos nobiliarios. Lo que sí es posible que se cite en algún tema es el interés legal del dinero:
Disposición adicional trigésima cuarta. Interés legal del dinero.
Uno. De conformidad con lo dispuesto en el artículo 1 de la Ley 24/1984, de 29 de junio, sobre modificación del tipo de interés legal del dinero, éste queda establecido en el 3,00 por ciento hasta el 31 de diciembre del año 2016.
Dos. Durante el mismo periodo, el interés de demora a que se refiere al artículo 26.6 de la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria, será del 3,75 por ciento.
Tres. Durante el mismo periodo, el interés de demora a que se refiere el artículo 38.2 de la Ley 38/2003, de 17 de noviembre, General de Subvenciones, será el 3,75 por ciento
.
  • Real Decreto 987/2015, de 30 de octubre, por el que se modifica el Real Decreto 240/2007, de 16 de febrero, sobre entrada, libre circulación y residencia en España de ciudadanos de los Estados miembros de la Unión Europea y de otros Estados parte en el Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo. Yo citaba el Real Decreto de 2007 en el antiguo civil 16, actual civil 14.
  • Orden ECC/2316/2015, de 4 de noviembre, relativa a las obligaciones de información y clasificación de productos financieros. Creo que no impacta en los temas pero me parece curioso citarla porque, tras los electrodomésticos y las viviendas, una conocida etiqueta llegará a los bancos:
  • Real Decreto 1004/2015, de 6 de noviembre, por el que se aprueba el Reglamento por el que se regula el procedimiento para la adquisición de la nacionalidad española por residencia. Puede citarse en el nuevo civil 13 pero creo que con los artículos del Código Civil ya va uno servido.
No he localizado nada más en 2015 pero los comentarios son, como siempre, bienvenidos.
Ánimo.

jueves, 31 de diciembre de 2015

El día del dictamen

La noche anterior dormí poco y mal. En contra de cualquier consejo razonable, había intentado leerme unos comentarios al 831 CC que todavía, dos años después, tengo sin digerir. Desayuné bien, eso sí. Nos habían avisado de que en la sala del dictamen habría refrescos y bollería pero 6 horas con el dictamen se pasan volando y no quería dedicarle tiempo a merendolas.

Recuerdo que un preparador nos recomendó llevar nuestras propias provisiones para no tener sorpresas ("¡esto lleva pasas!"). Recomendaba especialmente los Ferrero Rocher, que son sabrosos por el chocolate, aportan energía por los frutos secos y son limpios porque se comen de una sentada. Además, en invierno es la época.

Algunos fuimos en taxi, a otros les llevó algún familiar. Hacía frío y todos íbamos con una maletita, de esas que cuelan como equipaje de mano en los aviones, repleta de códigos y textos impresos del BOE. Mi señora y mi chaval (el mayor), días antes del dictamen, se pasaron un par de tardes imprimiendo leyes, reglamentos, ordenanzas y de todo.

En el hall del edificio en el que nos íbamos a examinar íbamos llegando, opositores y familiares, y reuniéndonos con los conocidos. Los de la academia de Madrid éramos el grupillo más numeroso; los de Galicia por allí, los de Sevilla por allá, etc. Unos pocos, que conocían a más gente, revoloteaban de grupo en grupo; otros preferían quedarse aparte con la pareja o los padres. Muchos salían a fumar.

Recuerdo pensar que aquello parecía la terminal de un aeropuerto, todos esperando, arreglados, con las maletitas, abrazando a los familiares, reencontrando a amigos y compañeros, manteniendo conversaciones de ascensor ("qué frío") y mirando nerviosos el reloj.

Sobraban 16 de 106, y eso estaba presente en el ambiente, pero ahora recuerdo con más intensidad un cierto compañerismo. Era como si, tras años encerrados en una habitación, nos hubieran metido a todos en un mismo recinto a conocernos o, al menos, a vernos. Suele hablarse de "la soledad del opositor" y allí estábamos más de cien que habíamos pasado por lo mismo: muchas horas de estudio, muchos nervios y, sin duda, dos exámenes orales durísimos. Creo que esa mezcla de compañerismo y competencia se resume en una frase sobre la que había cierto consenso: "ojalá aprueben todos los que conozco, empezando por mí".

Aquello empezó una o dos horas después de la convocatoria (había que llamar a todo el mundo, uno a uno, sentarnos, repartirnos las hojas y darnos algunas indicaciones). Nos repartieron por las mesas, dejamos nuestras maletas abiertas al lado, y al lío.

Leí el supuesto durante hora y media y luego me puse a escribir con la presión propia de que fuera el dictamen "de la verdad". Todavía no comprendo cómo podía haber gente levantándose a merendar o yendo al servicio 4 o 5 veces, ¡a mí no me daba tiempo!

Las 6 horas pasaron rapidísimo, metimos los folios en el sobre y a partir de ahí llegó el "post dictamen" sobre el que he hablado aquí.

Suerte.

jueves, 24 de diciembre de 2015

Temas de Maldonado Ortega y casos de Rafael Ferrer

Poquito a poco, con el tiempo y esfuerzo de unos cuantos, van apareciendo temas adaptados al programa nuevo que algunos notarios solidarios cuelgan en internet en abierto. Ya vimos que hay temas de Mariño Pardo.

Hace poco he visto que Maldonado Ortega también ha publicado unos poquitos temas actualizados al programa de 2015 en su blog. Por ahora hay 10 civiles.

En nombre de los opositores que los descargan y los usan pero no tienen tiempo o no se atreven, muchas gracias a los que redactáis y subís temas para todos.

Otro blog que he visto hace poco es Ráfagas jurídicas, de Rafael Ferrer. En él se han publicado algunos casitos prácticos y hay gente resolviéndolos en los comentarios. Parece interesante.

Ánimo.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Empezar a los 29

He leído en otra entrada que empezaste a opositar con 29. Qué te motivó a empezar a preparar una oposición que no todo el mundo aprueba? No tenías miedo a suspender? cuántos años tardaste?

Hubo muchos motivos. Aquí van algunos que recuerdo, no necesariamente en orden:
  • Llevaba cinco años trabajando en un gran despacho y me di cuenta de que trabajando mucho y estando bien valorado podría llegar a ser socio, que es una vida durísima que no me atrae.
  • Me creía que no era para tanto, que podría sacarlo en 3 años y que dejaría a todo el mundo impresionado (me equivoqué).
  • Una vez preparé un informe que a un cliente no le gustó. "¿Por qué?", "no sé, se lo he enseñado a dos abogados del estado y no les ha gustado", "pero, ¿por qué?", "ah, no lo sé, pero son abogados del estado". Probablemente el informe no estaba bien, pero ahora me tendrían que dar un motivo mejor.
  • Tenía algunos ahorros y, en general, el apoyo económico y la comprensión de la familia propia y la política (un abrazo a todos y un beso gordo a mi mujer).
  • Conocía a un par de notarios que me hablaron bien de la profesión y que me informaron de que estaba en curso una demarcación "expansiva". Era un momento en el que se preveían convocatorias con muchas plazas.
  • Creía que para aprobar era suficiente esforzarse (me equivoqué otra vez; hace falta algo de suerte o, al menos, no tener mala suerte).
  • Dedicarme a algo que ayudara a la gente. En el despacho me dedicaba a propiedad intelectual y nuevas tecnologías, que son temas superchulos pero que no están pegados a la realidad diaria de la mayoría de los ciudadanos. Ahora veo cuestiones de derecho de familia, deudas con los bancos, nuevas empresas... Puedo ayudar mejor a los amigos que me preguntan sus dudas que cuando redactaba informes sobre protección de datos o variedades vegetales.
Uno suele pensar que oposita a notarías para "ganar mucho poniendo una firmita". Ya puedo decir que ahora gano menos de lo que ganaba en el despacho y echo las mismas horas, asumiendo más responsabilidad. A cambio, soy mi jefe, elijo a mi personal y trato a los clientes impertinentes como yo creo que hay que tratarlos (y no como mi jefe me dice que hay que tratarlos).

En cuanto al "miedo a suspender". Al decidir opositar, ninguno, por inconsciente. En Valladolid, ninguno, porque fui sin saberme ningún tema. En Andalucía, algunos nervios porque no llevaba todo el temario y podía sonar la flauta. En Madrid, menos nervios porque sí llevaba todo el temario. En Valencia, muchos nervios en el primero porque ya sabía que con llevar todo el temario no es suficiente. De hecho, en el segundo oral tuve tales nervios que me examiné sin haber podido dormir nada. No sé si se llama "miedo" pero las tres semanas entre el dictamen y la nota, lo peor de la oposición con diferencia.

Mis plazos fueron, más o menos, los siguientes: empezar en octubre de 2005, aprobar precipitadamente un oral en 2008, suspender contra pronóstico (y dejarlo) en abril de 2010, retomarlo en noviembre de 2011 (que se convocó la oposición de Valencia) y aprobar el cuarto ejercicio en enero de 2014. Es decir, ocho años largos en bruto, seis años y medio "netos".

Una idea final para los que empezamos tarde o hemos tardado mucho. Si piensas en la gente de tu clase de la universidad, ahora que has aprobado notarías ¿te cambiarías por alguno de ellos?

jueves, 10 de diciembre de 2015

El post dictamen

Recuerdo salir del dictamen muy contento. Hablar por teléfono con la familia, y bien, animado. Aquello duró un par de horas; luego vinieron las tres peores semanas de la oposición.

Sé que hubo gente que no habló del dictamen hasta la publicación de la nota. Sé que hubo quien lo corrigió con algún preparador. Yo lo comenté aquella misma noche con un compañero, mejor dicho, un amigo, con el que fui repasando el dictamen y dándome cuenta de varios errores. Tras aquello, aguantó con tranquilidad mis dos horas y media de charla pesimista en el AVE a Madrid. Te mando un abrazo fuerte, chaval.

Recuerdo bien la punzada que sentía cada vez que recordaba algún error o me daba cuenta de uno nuevo. Sentía la misma punzada cuando pasaba cerca de la mesa de estudio en la que no me atrevía a guardar el enunciado del dictamen y las hojas con los esquemas.

Fueron tres semanas de absoluto silencio en mis grupos de whatsapp relacionados con la oposición. Nadie decía nada.

Fueron tres semanas en las que la familia me insistía en que bueno, que seguro que tampoco estaba tan mal, que la proporción era buena, que probablemente habría gente que lo hubiera hecho peor, etc. No compré lotería, había que enfocar la suerte en una sola cosa.

Me inflé a chocolates con churros. También descubrí que las punzadas me afectaban menos si me había tomado una cerveza o un pacharán. Aquello me preocupó ligeramente, imagino que así empiezan las adicciones. Luego me enteré de alguna compañera que pasó aquellas semanas semi inconsciente y con las amigas preocupadas por su alcoholismo.

Dormía fatal. El día de la lectura, comentándolo con otros que leerían el mismo día, comprobé que no era el único. Recupero aquí dos testimonios: (i) "Yo duermo bien un día de cada dos; el primero no lo duermo y al segundo llego tan cansada que caigo rendida, al menos unas horas". (ii) "Ah, pues yo estoy durmiendo bien. Desde la medianoche hasta las tres de la mañana, del tirón. Luego ya...".

Recordaba las palabras que había leído en unas recomendaciones de Llagaria, algo así como que, desde que se entrega el dictamen, "no hay descanso ni sosiego". La primera vez que las leí no me pareció para tanto. Vaya si atinaba.

Un abrazo y a esperar.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Notarios desnudos, por Francisco Rosales

Por más que el nombre de este post os suene raro, tengo que confesar que no sólo conozco el caso de uno, sino el de dos Notarios desnudos; aunque probablemente la historia que ahora comparto con vosotros no tenga mucho que ver con lo que en un principio habéis pensado, pero el post que acabo de leer de mi compañero Justito el Notario (obviamente es un nick) sobre la manta, me ha recordado esta anécdota.

Todo arranca con un opositor a Notarías que había aprobado su primer examen oral, y se iba para "los madriles" a hacer el segundo de los exámenes orales que hay que pasar en las oposiciones a Notarías.

Se me había olvidado comentaros que ese opositor era yo; y que ya había pasado unas oposiciones en Valencia en las que había aprobado el primer oral, pero me habían suspendido el segundo (de hecho es el único examen oral de los ocho que he realizado en el que me han suspendido).

Llevaba meses estudiando, y ya había hecho antes el examen, por lo que me encontraba seguro; por eso decidí acudir a la primera convocatoria (en mis oposiciones cada examen tiene un primer llamamiento -al que suelen acudir los más preparados- y un segundo llamamiento -al que acuden los menos preparados, o los que han tenido pánico escénico al primero-).

De hecho era el primer día de la vuelta voluntaria, y había sido convocado a las nueve y media de la mañana; comprobé que delante mía había seis o siete que se presentaban, y en un examen voluntario pocos son los retirados o excluidos, por lo que tuve claro que yo esa mañana no me iba a examinar.

Aparece en ese momento una figura propia de las oposiciones, el acompañante.
Ese acompañante era mi padre, del que ya he escrito en mi blog aquí y aquí, y que también es Notario.

Jamás me lo ha dicho, pero supongo que siempre tuvo la ilusión de tener un hijo Notario, es más que ese hijo Notario fuera yo (a fin de cuentas llevo su nombre, igual que el lleva el de su padre) de hecho ni me llamo Francisco Rosales de Salamanca, pues fue mi padre quien nos unió de jóvenes los apellidos a los hijos, quizá con ese motivo.

Quizá fuera necesario hacer un post sobre los acompañantes de los opositores, el sufrimiento que llevan encima, y la difícil tarea que tienen de dar serenidad simplemente estando junto a alguien que hagas lo que hagas jamás estará sereno, pero eso será otro día, o lo dejaré para otras personas.

Lo cierto es que siendo las nueve y durando el examen entonces 45 minutos, parecía más que claro que yo no me examinaba esa mañana, y que no sabíamos si habría examen por la tarde, por lo que mi padre (perro viejo en estas lides) me dijo "vete al hotel, que está a cinco minutos, relájate, y si pasa algo te pego un telefonazo, si no ven sobre la una y vamos a comer" (huelga decir que en el año 94/95 no había móviles, y que el hotel era la pensión Jamic -que más de un opositor conocerá-).

Siendo la una menos algo, fui al Colegio Notarial de Madrid, y ahí estaba mi padre. Me comentó que tenía dos por delante y que el que se estaba examinando estaba a punto de terminar, pero que el tribunal había dicho que tras la comida continuarían los exámenes. Efectivamente terminó el chaval y llamaron al siguiente.

Sabía que como pronto terminaría sobre las dos, y que por tanto (el examen era oral y duraba 45 minutos) cuando acabara pararía el tribunal a comer, por lo que le dije a mi padre "Papá no he descansado nada, mejor nos vamos a comer", "no seas burro y espera, nadie sabe que puede pasar".

Sinceramente no lo entendía, era un examen obligatorio, muy seguro tiene que estar quien se presenta a él, pero le hice caso.

Termina cerca de las dos el que se estaba examinando, todos esperábamos que el bedel convocara para por la tarde, y todos sabemos que tiene la lista de los presentes, por lo que llama a todo y cuando llega al presente, dice que se suspenden los exámenes hasta tal hora.

Efectivamente empieza a leer la lista, pero cuando llega el momento de suspender los exámenes llama al que estaba justo delante mío. Ver la cara del chaval (cuyo nombre no revelaré, pero que no olvido, y jamás supe si aprobó o no las oposiciones -desde luego ese día suspendió-) era todo un poema, de una cara relajada, a un blanco que sólo he visto en opositores en el pasillo, y muertos.

En todo caso, era claro que no me iba a examinar, pero el bedel para y dice "Por favor un momento hasta que entre el opositor"......Todos paramos. Entró el opositor, y el bedel suelta a bocajarro "De parte del tribunal que se suspende el examen hasta la tarde, pero que si por cualquier motivo este opositor se retira o es eliminado entra el siguiente".

¡¡¡EL SIGUENTE ERA YO!!!, ahora la cara se me había cambiado a mi; comentar los exabruptos que me vinieron a la mente está fuera de la más mínima decencia, pero sobre todo ... ¡había ido con unos vaqueros verdes, y los exámenes son de chaqueta y corbata!.

"Papá, por amor de Dios ... tu chaqueta y tu corbata". No dudó mi padre en quitársela y dármela, por lo que me senté y decidí relajarme, más caí en un detalle....los vaqueros verdes. "Papá ... ¿.tu crees que con estos vaqueros puedo examinarme?". "Ven conmigo hijo". Al fondo del pasillo en un cuartucho, todo un señor notario se quitó sus pantalones, y los cambió por unos vaqueros verdes de su hijo, que por otra parte era incapaz de abrocharse, y así durante cuarenta y cinco minutos a la puerta del tribunal, un Notario vestido de adolescente (tapándose con una gabardina los calzoncillos, pues os acabo de comentar que el vaquero no le cabía en la cintura), y un opositor vestido de Notario se dispusieron a esperar.

Sólo a mitad de tiempo, cuando me levanté a fumar un cigarro, mi padre cayó en el detalle y me dijo ..."Paco ven conmigo". Fulminantemente me quitó el escudo de Notario que él llevaba en la solapa de su chaqueta, y con el que sin darme cuenta estaba dispuesto a enfrentarme al tribunal..."No creo que el tribunal entienda que te atrevas a entrar con este escudo".

El opositor hizo su examen completo, yo me examiné por la tarde vestido con mi propia ropa, de hecho eso de que el tribunal sólo parara una hora para comer, también tuvo su anécdota, pues ver que tu haces un examen mientras el presidente se pega una siesta delante de tus narices es algo que no entiendo como pude aguantar (salvo porque me sabía perfectamente el examen y Joaquín Serrano me había preparado para ello -quizá por eso saqué una nota brillante, pese a todo, en ese examen-), sin embargo, como dice mi amiga la letrado Doña María Jesús Montero Gandía, eso, y otros exámenes ... eso es otra historia.

Francisco Rosales, @notarioalcala

lunes, 23 de noviembre de 2015

Manuales para preparar el dictamen

A veces se dice que con los temas es bastante para preparar el dictamen, pero cada academia o cada preparador suministra textos, propios o ajenos, con los que se profundiza respecto del contenido de los temas. Lo típico es, a partir de esos textos, hacerse unas "fichas" que permitan repasar con facilidad cualquier cosa, desde las excepciones del 34 LH hasta los problemas que plantea el 831 CC. Ya he comentado en la entrada anterior que es probable que el escritorio del opositor se inunde en esta época de temas de restringidas, resoluciones, sentencias, comentarios a las sentencias, resúmenes de los comentarios, sentencias sobre resoluciones y quién sabe qué más. 

En mi caso, cuando aprobé el segundo ejercicio me facilitaron en la academia dos carpetas gigantes que fui a fotocopiar y de las que no pude leer ni la tercera parte. Ojo en este punto con la vigencia de lo que se esté leyendo, porque "una palabra del legislador y bibliotecas enteras se convierten en basura", que dijo aquél.

En una y otra gestoría venden libros orientados a ayudar a la preparación. Yo me hice con un par de libros: Cómo hacer dictámenes, de Manuel González Meneses y Dictámenes resueltos para oposiciones a notarías, de Ruperto I. Martínez Martínez. Con el primero aprendí algunas cosas, pero no está orientado solo al opositor sino, en general, a cualquiera que tenga que hacer un dictamen. Probablemente, ese enfoque (se subtitula "ensayo sobre la formación del jurista") le quita interés para el opositor que solo tenga tres o cuatro semanas para preparar el tercer ejercicio. En cuanto al libro de Martínez Martínez, no tuve tiempo para leerlo.

Recientemente han aparecido dos novedades interesantes: Dictámenes I, de Eduardo Llagaria, y el Memento Experto Casos Prácticos, de Isidoro Lora-Tamayo Rodríguez. He comprado y leído fragmentos del primero y he podido acceder al índice y a un capítulo del segundo.

Llagaria fue el presidente de mi tribunal, así que, en su momento, los dictámenes escritos o corregidos por Llagaria eran una especie de santo grial, tanto por las expectativas que generaban, como por la dificultad en encontrarlos (¡recuerdo buscar sus apellidos en la caché de Google!). Encontrar ahora una recopilación encuadernada de sus dictámenes ha sido una sorpresa. Sigue siendo un libro utilísimo, pero, claro, no puede ser lo mismo.

Son unas 1000 páginas en las que se incluyen (i) consejos sobre la redacción del dictamen, (ii) ideas generales sobre la eficacia del negocio jurídico, principios fundamentales del tráfico jurídico, la capacidad de la persona, tipos de comunidad y llamamientos frustrados y, (iii) finalmente, los dictámenes: el de Alberto y Esperanza, el de Fulgencio y Nicolasa, etc. Hay soluciones, pero no están redactadas con forma de dictamen. Más bien son guías para resolver el caso, repletas de preguntas retóricas, esquemas, consejos, etc. El propio Llagaria es consciente de su enfoque personalista ("esto último es lo que pienso realmente [...] pero no es tesis 'oficial', o al menos no es mayoritaria"). Hay pocas resoluciones y sentencias y algunas referencias a autores concretos.

Al ser un recopilatorio de textos aparecen cuestiones que tuvieron mucho interés en su momento, como la adopción plena y menos plena, pero que quizás hoy solo son relevantes si se plantean casos de derecho transitorio.

El autor emplea un estilo cercano y directo al opositor, tuteándole incluso ("es innecesario que os diga...", "fíjate la doctrina del 1322..."). Hay expresiones coloquiales ("¡Tatachín...!"), ideas que se refuerzan ESCRIBIÉNDOLAS EN MAYÚSCULAS y también algunas erratas o errores de edición (por ejemplo, párrafos repetidos).

Se puede comprar por gestoría o directamente en el Colegio Notarial de Valencia.

El libro de Lora-Tamayo es muy diferente al de Llagaria en contenido y forma.

En cuanto al contenido, se "limita" al derecho de sucesiones. Eso sí, se aborda todo el derecho de sucesiones o, por lo menos, se recorren todos los temas del 106 al 135 del civil de notarías. Está concordado con el nuevo programa, pero eso al que ahora está en el tercer ejercicio no le debe preocupar.

Ignoro si hay alguna recomendación previa sobre cómo hacer el dictamen. Puede que de eso traten las palabras introductorias "El método Isidoro", "De la nada sale el todo" o la propia presentación del autor. Según el índice, estas presentaciones abarcan unas 100 páginas. No las he podido ver.

En cada tema se plantean casos prácticos con un estilo muy de dictamen (así, los hijos de B se llaman B1 y B2). Se plantean los problemas y sus soluciones, se comentan argumentos a favor y en contra y se completa el tema con extractos de sentencias o resoluciones relevantes. El estilo desde luego no es coloquial, sino formal, neutro; probablemente sea más conforme con lo que se espera en un dictamen. Se puede comprar aquí, por ejemplo.

Comentarios, como siempre, bienvenidos.

Suerte.