Durante la oposición soñaba frecuentemente con el examen. Con tooodas las fases del examen: que faltaba poco para el oral (y mucho por estudiar), que hacía pasillo, que exponía ante el tribunal, que llegaba el dictamen, que todo había terminado, etc. Si había soñado que aprobaba despertarse era una decepción. Si había soñado que suspendía era algo mejor porque tendría una nueva oportunidad, pero en fin, había que seguir estudiando, nervioso y habiendo dormido regular.
Por cierto, hablando de dormir:
- A medida que se acercaba el examen cada vez era más difícil conciliar el sueño y más fácil despertarse. Sé que hay sustancias que ayudan a dormir y que hay gente que las usa. Yo a lo máximo que recurrí fue a unos frenadoles, que siempre me han dado sueño.
- Al primer examen fui habiendo dormido 3 o 4 horas.
- Al segundo examen fui sin haber dormido (me dio por cantar los hipotecarios y, como era muchos, iba tan rápido que los temas de 12 minutos los cantaba en 7 y pensé que me faltaba contenido. Menudo drama).
- Al dictamen también fui habiendo dormido poco pero las peores noches con diferencia fueron las tres semanas esperando la nota. Sospecho que era una sensación generalizada entre los que nos examinamos. Recuerdo que un compañero, cuando le comenté mis problemas para dormir, me contestó: "ah, no, no, yo duermo bien. Desde la 1 hasta las 3 de la mañana, del tirón. Luego ya...".
Después de aprobar sigo soñando, de vez en cuando (una vez al mes o así), con el examen. Ahora que hay una convocatoria en curso, algo más. Y conozco a gente que, 10 años después de aprobar, sigue soñando con el examen con cierta frecuencia. Está claro que la oposición deja huella. Eso sí, la sensación al despertar ahora es distinta.
En resumen, que a uno le dicen que conviene dormir bien en general y la noche antes del examen en particular pero no siempre se puede. Queda el consuelo de que dormir poco, mal y nunca es mal de muchos.
Ánimo.